Poesía húngara

Poder traducir poesía para mí siempre es un momento excepcional, tiene que llegar inesperado. De repente empieza a recitar una voz un verso o un sintagma de la estrofa se me pasa por la mente, primero fugaz y luego vuelve una y otra vez y no me deja tranquila hasta que no me ponga a verter todo el poema. Eso mismo me pasó con este poema de mi amigo Imre Wirth, estuve con mi libro en la cama y de repente se cayó una hoja con mis letras. Fue el manuscrito del poema que él me había enviado hace meses y lo copié, pero lo tenía completamente olvidada, quiero decir la hoja que guardé en su día en el libro y no el poema, claro. Y, nada, me puse a traducirlo y luego mi amigo y colega, José González, a su vez, se me puso a corregir y aquí lo tenéis.

Imre Wirth

Tan exhausto está todo

Y de repente se ha roto todo
lo que ayer aún botaba a medias.
En la línea intermitente de la felicidad
cuántos los recuerdos.

Tan exhausto está todo
como si fuera una pasión
y la noche un desierto en ella,
truncada, rota en astillas.

Corre conmigo el habla mala,
aquel que es adulto, está perdido,
silencio y clamor absolutos,
pudredumbre de lamentos por doquier.

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